UNA VIDA EN EL CAMPO
Hablando de
propiedades rurales, imposible no trasladarme a mi infancia entre viñedos,
duraznos, manzanos e higueras. Y sonreír. Cada árbol, cada recinto, cada
acequia constituye para los niños una aventura nueva cada día. Por eso es un
gusto escribir este artículo para hablar de las propiedades rurales.
Soy
Corredora Pública Inmobiliaria desde el año 2005 cuando dejé de vivir en el campo
y vine con mi familia a Rodeo de la
Cruz, Mendoza, en el famoso Cinturón Verde. Desde esta ciudad se puede llegar
caminando hasta la zona rural. Así es que siento que nunca me fui del aire puro
y de los campos tapizados en “mil distintos tonos de verde” (sic).
Mi niñez y
juventud transcurrieron en los apacibles valles de Los Andes donde La Consulta
y sus Caminos de Altamira fueron mis parajes preferidos en San Carlos, y las
escapadas con primos y tíos al Manzano de Tunuyán o a Las Carreras en Tupungato eran el deleite
y esparcimiento para todos.
Al mismo
tiempo, no con tanto regocijo sino con responsabilidad de niño hecho hombre, en
las cercanías de Capiz mi futuro esposo, Manolo, comenzaba a trabajar la chacra de su padre. Desde los
doce años, manejando tractores, implementos de labranza, dirigiendo personal,
extendiendo riegos y ya a la edad de
dieciséis años comercializando en
los mercados locales y de Buenos Aires. Sin querer, y sumada a su
inquebrantable cultura del trabajo, iba encontrando su veta de vendedor destacando
el producto de su tierra.
Cuando nos
conocimos teníamos en común el amor entre nos y el amor a la tierra. Tuvimos
cuatro hijos y, hasta ahora, seis nietos.
Seguimos apegados a la vida rural aunque ya no nos dedicamos a la
labranza. Podemos decir que nos han quedado muchas costumbres rurales, que
hacen que nuestros colegas y muchos profesionales amigos nos miren como bichos
raros: - ¿haces vos esta salsa de tomates?-
o si no ¿esta mermelada de
duraznos es casera?.. Y bueno, nosotros explicamos y sonreímos viendo que
estamos en un mundo globalizado y que no queremos perder lo que nos dio esta
bendita tierra.
Ahora, del lado del cliente que quiere
asomarse a esta clase de vida tan
gratificante para la familia y los amigos, nos dedicamos al asesoramiento sobre
los tipos de suelos, los entornos, los beneficios de cada propiedad en
particular, al tiempo que prestamos todo el asesoramiento inmobiliario en
cuanto a informes de titularidad, escrituración y fichas económicas con las
tendencias del mercado.
Del mismo
modo nos dedicamos a la compraventa de bodegas y viñedos, ya que
siempre hemos vivido cerca del rubro vitivinícola.
Quiero, con
este blog, honrar la memoria de nuestros abuelos, que trajeron desde Italia y
España la cultura del trabajo de la tierra en la sangre, la memoria de mi padre
que entre mediatarde y mediatarde que yo le llevaba a los surcos me fue
enseñando todo lo que sé de viñas y la de todos aquellos que dedicaron su vida
para que Mendoza sea hoy La Tierra del
Sol y del Buen Vino. Bienvenidos.
Muy buena descripción del trabajador rural, no siempre reconocido.
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