LO SUELTO...




¿Por qué estoy vendiendo esta propiedad?
Son variados los motivos por los cuales decidimos vender una propiedad. Pueden ser económicos, pueden provenir de un reparto de bienes, ya sea por herencia o divorcio o simplemente porque la propiedad en cuestión quedó demasiado grande, demasiado chica o demasiado insegura.

¿Para qué  vendo?
Los motivos por los cuales se vende una propiedad siempre son para llevar a cabo un nuevo proyecto que se ha originado previamente. Hay algo que se quiere ejecutar. Hay algo que se quiere cristalizar en la vida. Una nueva propiedad, una nueva vida, generar recuerdos nuevos y dejar atrás recuerdos dolorosos. Cambiar de ambiente, cambiar de vida o mejorarla con un  ingreso real y efectivo.

¿Qué  pasa si no vendo?
En muchos casos no pasará nada. Nada que nos mueva de esa  famosa zona de confort en la cual no crecemos y permanecemos estáticos. En otros casos, como las herencias y los divorcios u otros conflictos judiciales, los magistrados disponen la venta forzosa de la propiedad mediante un remate, con una base mínima de la cual alcanzará sólo para pagar honorarios a los profesionales intervinientes. Es aquí, en estos casos donde debe haber una férrea decisión de no llegar a este punto ya que los precios de subasta por lo general son irrisorios.

Entonces…lo suelto
Sea cual fuere el motivo por el cual usted decide vender su propiedad deberá “soltarla” antes de contratar un corredor  inmobiliario. Según los psicólogos este es un trabajo personal que cada uno hace internamente, cerrando las historias que esa propiedad tiene para cada uno. Para poder hacerlo deberá empezar por encontrar la parte positiva de esa operación, no olvidarla y enfocarse en ella. Si hay cosas, objetos, muebles podrá organizar inmediatamente la venta, la donación o la mudanza. Si hay sentimientos encontrados  deberá conversarlo con alguien de confianza que  le ayude con esta decisión y si se hace muy difícil deberá acudir a la ayuda profesional. Todo esto en el caso que la venta sea por obligación. Si no, puede tomarse su tiempo y decidir tranquilo.

¡Decido vender!
Cuando decidimos vender, cuando soltamos, deben estar concluidos  los procesos externos y  los procesos internos que hemos mencionado. Ya debe estar cerrado el proceso de decisión, el proceso judicial o los pactos entre hermanos, cónyuges y demandados. Ya debemos saber qué va a pasar con nuestra vida en el momento de firmar el boleto y qué va a ser de las cosas que suelen ocupar las propiedades.  Hay un proverbio entre los corredores inmobiliarios que reza: el que no suelta, no vende.  Y es una gran verdad.

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